
El pasado mes de Octubre del 2007,
Maru y yo nos fuimos a Estados Unidos, con la intención de recorrer parte de la costa oeste. Durante el mes que estuvimos allí hicimos un poquito de todo, escalar, hacer
boulder, andar por los impresionantes parques nacionales, y sobre todo disfrutar al 100% de un país, cosa que no siempre es fácil. Llegamos a primeros de mes a San Francisco, dos días en esta maravillosa ciudad nos lleno de optimismo, iban a ser unas verdaderas vacaciones !!
San Francisco está considerada una de las ciudades mas cosmopolita de los Estados Unidos. Gente de todo el mundo convive respetuosamente en un marco incomparable,
Golden Gate, barrio chino, barrio de los pescadores. Lo que nosotros pudimos sentir allí, es que es una mega urbe en la que se puede vivir, aun teniendo millones de habitantes, desconozco el numero exacto, te sientes como en casa. Gente muy sonriente, agradable de trato, servicial. La verdad es que esto valdría para toda las personas que conocimos durante los casi 5000 km que recorrimos en un mes.
Nuestro primer destino
Yosemite. También fue nuestro primer parque, y eso se noto, nos costo unas cuantas horas ubicarnos. Por fin encontramos el campo 4, pero esa noche no pudimos pillar sitio así que marchamos a otro
campground alejado unos cuantos km del centro del parque, al lado del cruce para ir hacia
Tioga Pass. La primera noche el termómetro marco -8ºC, gracias a que sabíamos lo que nos iba a tocar llevamos los sacos de pluma. El clima en estas fechas es mucho calor durante el día y muchísimo frío durante la noche. Estuvimos 2 días en
Yosemite y con la promesa de volver la última semana del viaje cogimos nuestro coche alquilado
direccíon sur, hacia
Sequoia Park.
Llegamos de noche a nuestro destino, pero por la mañana, bien pronto comenzamos nuestro paseo entre estos dinosaurios vivientes, las
sequoias, el ser vivo mas
viejo que existe, amaneciendo, con la luz anaranjada de la mañana y con un silencio absoluto, eramos los primeros en llegar, paseamos durante horas entre estos maravillosos arboles,
parecia que iba a aparecer un dinosaurio en cualquier momento. A media mañana cuando el parque se llenó de gente era buen momento para marcharse.
Continuamos viaje dirección Las Vegas! Allí
habiamos quedado con
Jose y sus colegas, para salir de juerga en la ciudad de los casinos,

Noche en Las Vegas ¡! Las expectativas eran enormes, tras tomarnos unas cervezas en el hotel salimos a cenar en un
buffet de baratillo, subiendo hacia el comedor una muchedumbre se agolpaba alrededor de Las
Supremes y
Elvis, ¡¡¡ fotos, fotos!!
Ya por la calle, millones de carteles iluminaban el cielo.
-Que me digan a mí que apague la luz de casa!!!, -decía
Julián.
La verdad es que a partir de las doce de la madrugada no había mucho que hacer, si no querías jugar en los casinos, poco más te quedaba. Así que a buena hora nos fuimos para el hotel.
Al día siguiente ya aburridos de tanto consumismo nos fuimos a Red
Rocks, una Reserva Nacional en medio del desierto, pasamos del bullicio a la tranquilidad absoluta en menos de 15 m. de coche. De la luz y los grandes casinos, al desierto más duro y seco, tan sólo una carretera, que nos proporcionaba en un segundo, soledad, silencio, cielos estrellados, días calurosos y noches muy frías. Por la noche, lo único que nos recordaba la cercanía de ese mundo de locura y fantasía, un haz de luz que se disparaba hacia el cielo como algo extraterrestre, y de ese modo nos reconfortábamos en la paz de nuestro refugio, el Desierto de Nevada.

Por la mañana, la luz nos invita a apresurarnos, en poco más de una hora el calor ya no invita a la actividad, así que, recogemos todo, y nos dirigimos emocionados y algo expectantes al sector en el que queríamos escalar. Realmente una sorpresa, ”
The Black corridor”, como su nombre indica, un corredor de no más de dos metros de ancho, por unos 25 de alto, y perfectamente aislado del sol, lleno de vías a ambos lados, y una alfombra de arena blanca, para descansar los pies.
Posiblemente, lo mejor del día, el atardecer, cuando en pocos minutos todo se transformó, y se tornó rojo, la luz era
magica y nos dedicamos a admirar como el paisaje cambiaba y se volvía más primitivo ante nuestros ojos, un final perfecto.
Camino a
Zion paramos en la presa
Hoover, esto es lo
increible de Estado Unidos, hay millones de cosas que ver. Esta presa merece una parada, lo espectacular de su
caida y la historia que
rodea bien merece una visita.
Zion National Park uno de los parque que no hay que perderse, tanto por lo espectacular de sus paisajes, como por las posibilidades que tiene, descenso de barrancos vertiginosos,
trekkings de varios días, escalada, preparad un buen manojo de
friends,
boulder... y mucho mas. Fueron
días de miles de fotos, paseos y ascensiones. Por lo
demás, el parque
fantásticamente gestionado, como todos los de estados unidos, todos los coches en su sitio, zonas de acampada, W.C y un centro de
información increíble, donde puedes solicitar los permisos para las actividades, consultar los croquis de todo, escalada,
boulder, barrancos,
trekkings y ver la
evolución en la historia del parque.
Y ahora...al Gran
Cañon, pero antes había que parar en
Page, que así dicho, no es un pueblo famoso de Estados Unidos, pero si te dicen que es donde se encuentra
Antelope Canyon, nos suena un poco mas,
http://http//es.wikipedia.org/wiki/Antelope_Canyon. Para mi, uno de los sitios mas impresionantes que he visto.
Llegamos a
Page, y nos recibe un pueblo bastante deprimido, con una fabrica con tres mega torres desafiando al efecto invernadero. Era
difícil de creer que en un sitio así, hubiese un sitio tan bonito. Nos costo encontrarlo, casi 1 hora dando vueltas.¡¡ Como no esta mejor señalizado!!. Quizá los Navajos, lo quieran así, menos gente en su
territorio. Nos reciben los guias navajos en una cabaña de madera, con un desden y una cara, que los occidentales nos la hemos ganado a pulso, desde la época de Colon...,es lo que nos toca. Nos subieron a todos en un todo terreno y nos llevaron al
cañón, la visita esta muy controlada, fotos sin
flash, todos juntos, todas
están normas no deslucen el sitio, todos con la boca abierta. No hay palabras para describirlo.

Esa misma tarde continuamos ruta hacia el
cañón del Colorado, el atardecer nos
sorprendió en la carretera, por las zonas
desérticas de
Arizona, los juegos de luces eran
mágicos. Ya de noche y
después de hacer la compra en un supermercado de carretera totalmente
made in america, con cajera india incluida llegamos a un
campground del
cañón.
Nos había ido muy bien madrugando en otras zonas, así que en el
cañón no podía ser de otra manera. Ya a las 6 de mañana arriba y para las 7 a.m en el primer
viewpoint.
aaaaah!!!! de nuevo no había palabras para describirlo. Pasamos todo el
día bordeando el
cañón por la carretera, en los distintos
viewpoints. Por la tarde cuando nos
marchábamos, comenzó a nevar...
Ya por la tarde cuando quedaba poco para anochecer llegamos a
Monument Valley, uno de los lugares mas fotografiados y famosos del mundo. El día lluvioso y el atardecer hizo que de nuevo fuese una visita inolvidable,
practicamente ya no quedaba nadie, algún
discípulo de
Galen Rowell, disfrutaba junto a nosotros de este
mágico atardecer desde el
John Ford viewpoint.
Continuamos nuestro camino durante la noche, camino a
Indian Creeck, "
donde el cielo es azul y las fisuras son perfectas " quitarnos una horas de ruta, haría que el camino del día siguiente fuera mas corto. A primera vista podía parecer una buena idea..., pero la noche hizo que los animales saliesen a comer y al calor del asfalto, eso hizo que viésemos un gran numero de animales, con la consiguiente tensión de tener un accidente de trafico. Zorros, conejos, ciervos, coyotes y para terminar un ciervo inmenso, con una cornamenta inmensa, el padre de bambi, pa que nos entendamos. Al día siguiente llegamos a
Moab, cuna del
mountain bike y de los deportes
outdoor, en la entrada de
dos parques nacionales,
Arches y
Canyonland. En los siguientes días hicimos un poco de todo,
boulder en las orilla del
río Colorado, visitamos los dos parques nacionales.
Delicate Arch, es una visita que nadie debería perderse, los 45 m a pie, hasta el arco, merecen la pena con creces. Nosotros llegamos justo al atardecer, al comienzo de este texto
podéis ver una de las fotos que sacamos, lo impresionante no solo es la imagen del arco, sino el entorno que lo rodea, imposible de plasmar en una imagen,
tenéis que ir!!